Vivienda unifamiliar Casa MaMa  Arquitectos: JAVIER PÉREZ‐ALCALDE SCHWARTZ FERNANDO AGUARTA GARCÍA  Aparejador: JOSÉ FLOREAL MARTÍNEZ BERMÚDEZ  Estudio: equipo olivares arquitectos www.equipolivares.com  Fotografía: José Oller  Promotor: J. Marcos Moreno Vega & María del Mar Díaz Hermoso  Constructora: Construcciones Isgomen S.L.  Situación: C/Laurisilva, 24; El Sauzal  Año de proyecto/obra: 2015/2019  Provincia: SANTA CRUZ DE TENERIFE MEMORIA DESCRIPTIVA La urbanización La Baranda, en El Sauzal, Tenerife, disfruta de un paisaje excepcional: la costa norte de la isla, coronada por la presencia imponente del Teide, se despliega derramándose hasta el océano. Por lo demás, las parcelas cuentan con una pendiente tan pronunciada que la normativa, tras algunos ejemplos deplorables, requiere una cuidadosa adaptación volumétrica. Así pues, ante el emocionante panorama y la aguda topografía, comenzamos buscando una cierta abstracción: manipular el terreno con criterios agrícolas, abancalando los niveles mediante muros de contención y “cultivando” las terrazas con espacios habitables bajo franjas de paisaje restituido. Como remate y fachada urbana, una leve inclinación de la cubierta superior permite que la aproximación a la vivienda no pervierta la experiencia. Y así, lo único que se aprecia al acercarnos es un fragmento de monte, un jardín de especies locales que define una posición primordial: la intención de alterar el lugar lo menos posible o, al menos, la aspiración a una convivencia respetuosa de la nueva vivienda con lo que estaba allí. El resto de decisiones aluden a los sentidos, combinando la experiencia de los recorridos con el ritual de las vistas sustraídas o puntualmente enmarcadas, la eficiencia energética (cubiertas verdes, ventilación cruzada) y el uso de materiales que aluden a la memoria local, alternando muros de tiras basálticas con celosías ‐de madera cuperizada u hormigón‐ y pavimentos continuos de cemento pulido o piedra en la piscina, una poza fresca que parece un pliegue natural en el territorio. La casa MaMa, en fin, se percibe como una sucesión escalonada de muros trepando por la pendiente con diferentes grados de permeabilidad y diversa materialidad. Y en la planta baja, en su entrega con los espacios comunes ‐donde la vivienda se extiende hacia el exterior‐ se disuelven plegándose para convertirse en generosas pérgolas que dotan de sombra y movimiento a una arquitectura tan sólida como discreta.

DESCRIPTION La Baranda, a housing development in El Sauzal, Tenerife, is located in a privileged landscape on the island’s north coast. Crowned by the imposing presence of Mount Teide, the coast rolls out and spills into the ocean. The plots feature slopes so pronounced that, in their awareness of a few deplorable examples, building regulations require a thoughtful volumetric adaptation. Faced with these breath taking panoramic views and with the extreme topography, we set out to build a kind of abstraction, modifying the terrain through agricultural principles, terracing different levels with retaining walls, and “planting” the terraces with living spaces belowstrips of recovered landscape. A slight inclination of the upper covering stands as an urban façade finish and prevents the approach to the home from compromising the overall experience. Allone notices approaching the home in this manneris an area of woodland, a garden of local species that defines the unique location and seeks to alter it as little as possible or, at least, aspires to a respectful relationship with what was previously there. Our other decisions appeal to the senses, combining the experience of the different environments with the rituals of stolen or punctually framed vistas, energy efficiency – green covers and cross ventilation –, and the use of materials that refer to local memory. We alternate basalt stripe walls with copper‐treated wood or concrete trellices, continuous polished cement paving, stone in the swimming pool – a cool basin resembling a natural fold in the terrain. The MaMa house emerges as a terraced succession of walls climbing up the slope with changing degrees of permeability and materiality. On the lower floor, where the home extends onto the exterior, these walls embrace the common spaces, dissolving and folding, and morphing into generous pergolas that add shade and movement to a solidly discrete architecture.

(Traducción FJHA)

Casa MaMa

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